La Compañía
Compañía de Teatro La Puerta
La Compañía de Teatro La Puerta es uno de los colectivos teatrales de trayectoria más relevantes de la escena chilena contemporánea. Fundada en 1990, ha desarrollado un proyecto artístico sostenido en el tiempo, caracterizado por la investigación escénica, la reflexión crítica y una permanente exploración de los lenguajes de la teatralidad.
A lo largo de más de tres décadas de trabajo, la compañía ha estrenado 38 montajes, presentando sus obras a lo largo de todo el territorio nacional -desde Arica hasta Punta Arenas-y participando activamente en los principales circuitos y festivales teatrales del país, entre ellos el Festival Santiago a Mil, la Muestra de Dramaturgia Nacional y el Festival de Dramaturgia Europea Contemporánea. Bajo la dirección de Luis Ureta, La Puerta ha construido una poética escénica donde el trabajo actoral ocupa un lugar central, entendido como un espacio de pensamiento, cuerpo y experiencia.
Las obras de La Puerta han abordado problemáticas diversas, transitando desde la exploración de textos de raíz filosófica y poética -como Zaratustra, Ulises o Los Monstruos– hasta dramaturgias contemporáneas marcadas por la fragmentación, la crisis de los vínculos y el cuestionamiento de los modos de convivencia en las sociedades actuales (Sex, Electronic City, El Bus). Paralelamente, varios de sus montajes han puesto en tensión los propios procedimientos escénicos, incorporando el proceso creativo como parte del material dramatúrgico (Calias, Plaga, Páramo).
El trabajo artístico de la compañía ha sido reconocido mediante premios e invitaciones a festivales nacionales e internacionales, permitiéndole presentar sus obras en países como Bolivia, Argentina, Paraguay, Brasil, Austria y Alemania. Un hito relevante en su trayectoria fue el Proyecto Bicentenario (2010), centrado en la reescritura de textos fundamentales de la dramaturgia chilena del siglo XX, proyecto que consolidó una línea de diálogo crítico con la tradición teatral nacional.
Etapas en la trayectoria de la Compañía La Puerta
Desde una mirada retrospectiva, es posible identificar cinco etapas en el recorrido teatral desarrollado por La Puerta. Estas no responden a una cronología estrictamente lineal, sino que se superponen y dialogan entre sí, dando cuenta de una práctica escénica en permanente transformación.
Primera etapa (1991–1998): creación colectiva y fuentes no dramáticas
Este período se caracteriza por la puesta en escena de obras inspiradas en textos poéticos, literarios y filosóficos, abordados mediante el método de creación colectiva. La figura del director-dramaturgista articuló las fuentes originales con los aportes surgidos del trabajo escénico junto a actores y diseñadores. Se trató de procesos de largo aliento, donde el ensayo y error constituyeron una dimensión fundamental del trabajo creativo.
A esta etapa pertenecen, entre otras, Comedia funeraria -estrenada en el living de la casa de Nicanor Parra-, la trilogía basada en Cagliostro de Vicente Huidobro, Ulises y Zaratustra, esta última la primera obra de La Puerta presentada internacionalmente, superando el centenar de funciones.
Segunda etapa (1998–2001): dramaturgia chilena contemporánea
El segundo período se centra en el trabajo con dramaturgias teatrales chilenas, cuyas escrituras encontraron en la compañía una fuerte resonancia escénica. Se inaugura con Cocodrilo de Paco Zarzoso y continúa con montajes de autores clave de la escena nacional de los años noventa.
Entre los títulos más relevantes destacan Edipo Asesor de Benjamín Galemiri, Dios ha muerto de Marco Antonio de la Parra y Esperpentos rabiosamente inmortales de Juan Radrigán, obra que consolidó el diálogo de La Puerta con una dramaturgia profundamente arraigada en los conflictos sociales del país.
Tercera etapa (2002–2019): dramaturgias europeas contemporáneas
Esta etapa se vincula especialmente con las dramaturgias europeas, en particular con la escritura en lengua alemana. La participación sostenida durante diez años en el Festival de Dramaturgia Europea Contemporánea permitió a la compañía un contacto directo con poéticas y contextos socioculturales diversos, produciendo un impacto decisivo en sus procedimientos escénicos.
El período se inaugura con Heidi Ho ya no trabaja aquí de René Pollesch, seguida por Sex, según Mae West, donde las exploraciones multimediales alcanzan un alto grado de complejidad. El ciclo se cierra con El Bus (2018) de Lukas Bärfuss, consolidando una etapa de intensa investigación formal y conceptual.
Cuarta etapa (2007–2012): reescritura y tradición teatral chilena
Paralela a la anterior, esta etapa se articula en torno al concepto de reescritura. Se inaugura con Calias, tentativas sobre la belleza de Rolando Jara y se profundiza con el Proyecto Bicentenario, integrado por Plaga, Páramo y Hombre acosado por demonios ante un espejo.
A través de estos trabajos, La Puerta reescribió obras de Germán Luco Cruchaga, Alejandro Sieveking y Egon Wolff, reafirmando su interés por dialogar críticamente con la tradición teatral chilena, revisando desde el presente sus zonas de sentido, tensiones y rasgos identitarios.
Quinta etapa (2019–presente): síntesis, participación y proyección
La etapa más reciente puede entenderse como un período de síntesis y depuración de los procedimientos desarrollados a lo largo de la trayectoria de la compañía. En ella convergen el rigor actoral, la reflexión dramatúrgica y una escena austera, centrada en los conflictos éticos, políticos y sociales contemporáneos.
En este marco se inscribe Subterráneo (2024), de Benito Escobar, obra que profundiza un trabajo actoral de alta densidad física y emocional. Tras su estreno en Chile, la obra fue invitada a festivales internacionales en 2025, participando en el Festival Temporada Alta en Perú y Bolivia, y en el Festival Internacional de Teatro de Santa Cruz de la Sierra.
Este período reafirma el interés de La Puerta por concebir el teatro como un espacio de experiencia y pensamiento encarnado, donde la escena pone en tensión el mundo y convoca al espectador a una posición activa.
En la actualidad, la compañía desarrolla dos nuevas obras a estrenarse en 2026 y 2027, proyectos centrados en la participación ciudadana, el teatro relacional y los procesos de formación, entendiendo la escena como un dispositivo de encuentro, reflexión colectiva y producción de sentido compartido.

La puerta 2026